Tres claves para la escuela católica del siglo XXI

Juan Carlos Corvera habló de radicalidad, apostolado y testimonio en la primera sesión del taller «La escuela católica: libertad y evangelización en el siglo XX» celebrado el 15 de noviembre en el marco del XXI Congreso Católicos y Vida Pública, que organizan CEU y ACdP.

Tres son las características que, a juicio de Juan Carlos Corvera, ha de reunir la escuela católica: radicalidad, apostolado y testimonio.

La escuela católica debe ser radical, entendiendo este término en su acepción etimológica. Porque radical -aclaró Corvera- viene de radix, de raíz, de aquello que se refiere a lo fundamental, a lo esencial. Pues si perdemos las raíces morimos, ¿y cuál es la raíz de la escuela católica? El mismo Cristo, y con Él todo lo que la fidelidad a Él conlleva. Por esta razón, “todas las ideologías que contradigan o atenten contra este modelo antropológico deben quedar a las puertas de la escuela católica.” No sólo la Ideología de Género, sino también el transhumanimo y el posthumanismo entre otras.

La escuela católica ha de ser también apostólica. ¿Dónde reside la clave de este apostolado? En los maestros. Pero si bien su misión  está asociada a la vocación,  hay que tener en cuenta -recordó el presidente de Educatio Servanda- que una “sociedad descristianizada dificulta la escucha de todo tipo de vocaciones, y la del maestro católico no lo es menos”. Lo cual, en opinión del presidente de Educatio Servanda, puede llegar a ser  un escollo insalvable en el cumplimiento de los fines de nuestra obra. Por todo ello, -concluyó Corvera-“ los responsables de las escuelas católicas no debemos dar por perdida esta batalla, no podemos abdicar de esta responsabilidad en la que nos jugamos los frutos de la Misión específica de la escuela católica.

Por último, y como producto de las dos anteriores, la escuela católica debe ser testimonial. Precisamente,  por ser escuela católica tenemos el deber de “dar testimonio, como instituciones, y cada de uno de sus miembros como personas”. Como consecuencia de ello, “la escuela católica debe dar también testimonio público hacia fuera, reivindicar su Misión, su papel en la sociedad. El alimento de su radicalidad en Cristo y su misión apostólica podrá conducir a la escuela a tener que dar testimonio de su fe.”

Estas son, bajo el criterio de Juan Carlos Corvera, las claves que sitúan a la escuela católica en el punto de mira de “determinadas ideologías de tinte totalitario que pretenden convertir la escuela pública en un modelo único, laico y de titularidad estatal, arrinconando al resto de escuelas públicas de titularidad social y muy particularmente a las de titularidad católica en anomalías del sistema, en reminiscencias de un pasado ya superado.”

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Educatio Servanda
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