Por encima de todo, el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos

Si el día anterior, el taller «La escuela católica: libertad y evangelización en el siglo XXI», había estado protagonizada por las ponencias, en la sesión del sábado, los miembros de la mesa redonda y el público participante coparon el centro de atención. Unos y otros sostuvieron un intenso debate que, enfocado hacia la libertad educativa, se prolongó durante las dos horas de sesión.

Mercedes Méndez -responsable de Pastoral de Escuelas Católicas-, José Luis Fernández Santillana,-director de Estudios de Unión Sindical Obrera-, Juan Ramón de la Serna -director de los colegios J.H. Newmann y G. Nicoli- y Teresa López -subdirectora del colegio Juan Pablo II de Alcorcón- debatieron sobre la libertad educativa en una mesa redonda que fue moderada por Óscar Rivas, director de Comunicación de Educatio Servanda.

La sesión, que destacó desde el minuto uno por una permanente interacción entre los componentes de la mesa redonda y el público que llenaba el espacio asignado por la organización, encontró el pistoletazo de salida en las polémicas declaraciones de Celaá. Recordamos que dos días antes la ministra de Educación había negado que el derecho de los padres a elegir el centro de sus hijos mereciera el amparo de la Carta Magna.

Contribuyeron, en buena medida, al debate las diferentes comunicaciones presentadas:

En primer lugar, la de Pedro Castro, que bajo el título “Libertad de enseñanza y derecho a la educación”, recorría las diversas leyes de educación. Castro, amén de glosar el artículo 27 CE, aludía en su comunicación al perjuicio ocasionado por la acción u omisión de los partidos políticos, al imposibilitar el necesario pacto educativo.

Tras ello, José Luis Fernández Santillana habló de su comunicación, denominada “La libertad de educación, derecho fundamental, derecho a educar y ser educado, ¿por quién?” en la que desgranó aquellos elementos que impiden la libertad educativa, mostrando la intromisión política como uno de los principales problemas.

Juan A. García Soto, por su parte, interpeló a los católicos a hacernos presentes en la universidad y, sobre todo en F.P., hoy tristemente olvidada, todo ello sin ocultar nuestro credo y nuestra convicciones.

A continuación, habló el padre Javier Peña, presentando “El Evangelio, Escuela de juventud, el regalo de Dios”. El sacerdote incidió en la necesidad de incidir en una «evangelización de impacto», de dar testimonio y acogida. Hizo un llamamiento al aguante en la misión encomendada y dio testimonio de su ejercicio como profesor de Religión en la escuela pública.

Francisco Rico Pérez, un hombre del CEU, glosó  la “Soledad del Padre Ayala y Universidad Libre”, donde aludió al rostro más humano del fundador de la, ahora denominada, Asociación Católica de Propagandistas.

Ana Sánchez-Sierra terminaba el turno de las comunicaciones con “El mito de la educación neutral. Imagine: no religion”.  La profesora universitaria responsabilizó al Estado de entrometerse en la educación con la pretensión de sustituir la religión en nombre de una supuesta neutralidad.

El broche final lo puso, Juan Carlos Corvera. El presidente de Educatio Servanda llamó a todos los presentes a luchar juntos en favor de la Verdad y la libertad.

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Educatio Servanda
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