La Misericordia de Dios en los pinceles de Murillo

El pasado 25 de octubre quedó inaugurado el II Ciclo de Conferencias en el Centro Cultural Juan Pablo II de Cádiz con la interesante charla sobre “La Misericordia en las pinturas de Murillo” por Luis María Rosety Fernández de Castro, arquitecto de profesión para la Armada de Cádiz y además gran conocedor de las obras de Murillo.

La conferencia, presentada por Pedro M. Castro director del Centro Cultural Juan Pablo II, junto con José María Castón gerente de la Fundación en Cádiz, ambos, le cedieron la palabra a Agustín Rosety Fernández de Castro, General de Infantería de Marina y hermano del ponente a quién presentó él mismo.

Bajo la atenta y expectante mirada de un gran número de asistentes, Luis Mª Rosety dio comienzo su ponencia bajo el prisma de la Misericordia, tal y como Murillo lo quiso expresar. “En sus primeros cuadros, el pincel de Murillo no es un pincel que esté suelto, parece que el trazo del dibujo es superior al trazo de la pintura. Un primer pintor de primera época pero que promete”. 

El tema nuclear de esta conferencia, el hospital de la Santa Caridad de Sevilla. “Miguel de Mañara idea la construcción de la Iglesia de la Santa Caridad. Reunieron importantes artistas de arquitectura, escultura y pintura, como Leonardo de Figueroa, Simón de Pineda, Pedro Roldán y entre ellos, el pintor Bartolomé Esteban Murillo. Esta construcción es considerada como la obra más importante del barroco en Sevilla”

Las obras de Misericordia las representó Murillo a través de varios pasajes de la Biblia como son; Tuve hambre y me disteis de comer: “Murillo lo representa con el pasaje del milagro del pan y los peces. Este cuadro, barroco, desarrolla el término donde está siendo el milagro. La luz se hace presente en los panes y en los peces y en la bendición del maestro. Nos presenta al niño, que es el q pone la materia del milagro, los panes y los peces. Esto es lo que quería expresar Murillo a aquellos cofrades y hermanos de la Hermandad de la Misericordia, dadle vosotros de comer”.

Tuve sed y me disteis de beber, dar de beber al sediento: “La roca de dónde saca el agua Moisés es justamente la que ocupa el centro del cuadro. La gente tan necesitada de beber, representa la misericordia de saciar al necesitado”.

Dar posada al peregrino: “La posada la pinta Murillo como arquitectura para señalar más que es una posada, junto con Abraham y los tres Ángeles”.

Redimir al cautivo, recuerda que en la cárcel vinisteis a verme: “En este caso es la liberación de Pedro que nos relata Lucas en los Hechos”.

Estuve enfermo y me visitasteis, visitar a los enfermos: “Utiliza la curación del paralítico para este pasaje, el Evangelio de San Juan nos lo relata”.

Estuve desnudo y me vestisteis: “En esta obra de Misericordia el artista recurre a la parábola del Hijo Pródigo. Es curioso porque en este cuadro, se ve todo el relato escenificado. Vemos cómo vestir al desnudo es lo importante para Murillo. Devuelve la dignidad a la persona. No solo se viste al desnudo, sino que recobramos la dignidad perdida por culpa de nuestros pecados”. Rosety concluía reiterando que “estas seis obras de Misericordia que pintó Murillo, plasmó el dolor y la carencia del prójimo”.

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