La Justicia de la Comunidad de Valencia nos da la razón

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ha estimado el recurso de Educatio Servanda y ordena la reanudación del concurso que debía servir para construir un colegio concertado sobre una parcela pública de Elche, pues fue declarado desierto en marzo de 2015 al considerar la administración que ninguna de las empresas licitadoras pasó de la segunda fase del procedimiento. 

En su sentencia, la sala de lo contencioso estima el recurso de la Fundación Educatio Servanda, que presentó una oferta que, en base al fallo, no debió quedar apeada, por lo que se le reconoce el derecho «a pasar a la siguiente fase de la licitación», que es la valoración de la propuesta económica presentada.

El fallo pone de actualidad una iniciativa caída en el olvido de la que se empezó a hablar en 2010.

Tras asumir la Generalidad de la Comunidad de Valencia la parcela cedida por el Ayuntamiento de Elche, la Conserjería de Educación inició la licitación, a la que se presentaron cinco ofertas. Sólo dos llegaron a la segunda fase, entre ellas la de Educatio Servanda, en la que se valoró la solución técnica de las obras y el proyecto educativo presentado por parte de dos expertos del departamento autonómico.

En cuanto a la ejecución de los trabajos, superó la puntuación exigida en el pliego, pero se consideró que la propuesta académica incumplía la normativa. La otra licitadora quedó apeada por no incluir un equipamiento obligatorio: el gimnasio. Con esta información la mesa de contratación desestimó ambas ofertas y propuso que el concurso quedara desierto, idea que asumió la consejera en una resolución fechada el 6 de marzo de 2015. Es la que anula el tribunal tras estimar el recurso presentado por el despacho del abogado Mariano Ayuso.

En la demanda, Educatio Servanda rebatió los argumentos usados para tumbar su proyecto: que el horario debía llegar hasta las cinco de la tarde y no hasta las 16.30 como se proponía, que se superaba el máximo de horas en inglés -se afirmó que se darían diez lectivas a la semana- y que no se aseguraba el valenciano en las aulas de Infantil.

La fundación católica replicó que sí se permiten horarios diferentes al general, con más de 1.300 centros aplicándolos en base a la pericial realizada, y aportó el proyecto lingüístico presentado para acreditar que se contemplaba el uso de la lengua propia. Además, respecto a la extranjera, consideró errónea la conclusión del experto, pues se plantearon dos horas diarias en inglés incluyendo el horario no lectivo y mediante actividades no curriculares.

Además, la fundación alegó que las concreciones del proyecto educativo deberían aprobarse llegado el momento por parte de la administración -el esbozo estaba ideado para la baremación en la licitación- y que se consideró inviable -lo que dio pie a la declaración de desierta- sin concretar las normas incumplidas y «sin dar lugar al ejercicio de la mínima facultad alegatoria al licitador».

En la sentencia, el tribunal considera incorrecta la decisión «en base al proyecto presentado» y señala, tras examinar el pliego, que el contenido de este «no es un requisito de admisión del concurso, sino un elemento baremable en la licitación de la concesión demanial (el uso de la parcela)». Por lo tanto, como la fundación fue la única que superó la segunda fase, «el proceso no debe ser declarado desierto sino que debe retrotraerse» al momento de la apertura del sobre tres (tercera fase), y «a tenor de su contenido, resolver sobre la adjudicación del concurso».

La Conserjería de Educación de la Comunidad Valenciana, impulsora del procedimiento, tiene la opción de recurrir al Supremo. Si no lo hace la Fundación Educatio Servanda tendrá derecho a levantar el centro.

Educatio Servanda
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