Juan Carlos Corvera: “si no se reconoce la dignidad de la persona, no hay proyecto humanista posible”

La intervención de Corvera tuvo lugar en el IX Foro Empresa y Humanismo que, organizado por la Fundación Independiente, y que se celebró en la Fundación Pastor.

La Fundación Independiente, que preside el destacado economista Aldo Olcese, volvió a demostrar el pasado jueves su capacidad para atraer el talento. En esta ocasión fue con motivo del IX Foro Empresa y Humanismo.

Celebrado en la Fundación Pastor, el evento logró congregar a una veintena de ponentes, todos ellos, sin excepción, la flor y nata del mundo de la empresa en nuestro país: Federico Mayor Zaragoza, que fuera Director General de la UNESCO; José María Marín Quemada, Presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia; Mª Jesús Prieto Laffargue, Past President de la Federación Mundial de Organizaciones de Ingenieros (WFEO); Juan Manuel Cendoya, Vicepresidente del Consejo del Banco Santander España; Juan Costa, Ministro de Ciencia y Tecnología con Aznar y hoy directivo de Ernst&Young; Lourdes Centeno, Vicepresidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (2012-2016); Carlos Andradas Heranz, Rector de la Universidad Complutense de Madrid, Marieta del Ribero…

Entre ellos se encontraba también Juan Carlos Corvera, que participó en la mesa de Educación, presidida por Alfredo Dagnino, Vicepresidente de la Fundación Independiente. Además de Corvera, participaron en la mesa Carlos Andradas, Rector de la Universidad Complutense de Madrid y Pilar Laguna, Directora del Observatorio.

El presidente de Educatio Servanda situó como punto de partida de su ponencia el reconocimiento de la dignidad intrínseca de la persona, a su juicio, piedra clave de cualquier proyecto humanista. A destacar cinco puntos que hay que tener en cuenta para educar -acompañar- a la persona


1. La insalvable diferenciación entre las cosas y las personas: la persona se encuentra en permanente cambio hasta el momento de morir y, a diferencia de las cosas, constituye un fin en sí mismo.


2. La libertad de la persona: porque se autoposee, ésta no puede ser poseída por nadie. La acción de un hombre nunca puede ser más libre que él mismo.


3. La persona tiene una necesidad vital de buscar la Verdad. Pero frente al constructivismo que construye, amoldando realidades que son inexistentes, el hombre no construye, busca.


4. La persona fue creada para el amor. El amor es un bien tan valioso que la actitud relacional con el otro solo puede estar presidida por el amor. 


5. La persona es un ser social y comunitario. Crece en su relación con las demás personas. Sin ellas, no podrá llegar a la plenitud.

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