ACTO DE PRESENTACIÓN DE LA FUNDACIÓN
La Fundación Educatio Servanda celebró su presentación pública el día 3 de marzo en Madrid
Si desea más información no dude en contactar con la Fundación en el teléfono 91 5429669.
Desde aquí queremos agradecer al Hotel NH Eurobuilding su profesionalidad y dedicación en la preparación y puesta en escena del primer acto público de la Fundación Educatio Servanda. Sus instalaciones y medios técnicos y humanos que pusieron a nuestra entera disposición posibilitaron que el evento se celebrara en las mejores condiciones posibles.
Público asistente al acto, sin el que no hubiera sido posible el evento y al que agradecemos encarecidamente su asistencia.
Un 93% del aforo escuchó las palabras de los conferenciantes que dieron su punto de vista del sistema educativo español y de los responsables de la fundación que expusieron la filosofía, acciones y proyectos que llevarán a cabo en esta nueva institución.
La primera persona en intervenir fue el Sr. Josep Miró y Ardevol, Presidente de E-cristians, y persona muy ligada a instituciones educativas como director del Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial de la Universidad Abat Oliba y director del Instituto de Estudios para el capital social de la Universidad. Completa su actividad participando en el diario digital forumlibertas.com, como editor. En todas las actividades de su vida trata de fomentar la difusión de los valores cristianos en el ámbito de lo público, ayudando y promoviendo organizaciones con objetivos concretos, en los que puedan confluir personas y entidades de Iglesia.
Si está intreresado en conocer el análisis de la visión personal del Sr. Miró i Ardevol sobre la situación española y en concreto en materia educativa, aquí tiene su discurso. Conferencia Miró i Ardevol
Conferencia impartida por Juan Antonio Granados, sacerdote, miembro de los Discípulos de los Corazones de Jesús y María y en la actualidad Vicepresidente de la Fundación Educatio Servanda.
EDUCATIO SERVANDA: EDUCAR EN LA VERDAD PARA SER LIBRES
"Si de verdad vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo a toda costa" (G. K. Chesterton). 
Tiempos de cambio, tiempos de novedades e inventos, tecnología punta… Nuestro tiempo. Y en medio de un mundo móvil que llega más lejos, más rápido y con más fuerza a cada rincón el hombre. El mismo hombre de siempre. El hombre grande y pequeño, capaz de desear en plenitud y capaz de perderse en la rutina de las cosas. La persona como misterio con las preguntas de siempre plenamente actuales: “¿Quién soy? ¿Cuál es el sentido de mi existir?”. La educación consiste en enseñar a responder a esta cuestión para aprender a vivir en coherencia con ella.
Falta visión y, por ello, falta misión: es necesario el análisis que ofrezca una mirada realista que nos ayude a ubicarnos sabia y prudentemente en nuestro tiempo aceptando las limitaciones y la síntesis que concluya proponiendo una misión concreta y unitaria capaz de abrir horizontes nuevos desde una mirada sincera al corazón del hombre donde se descubre su vocación originaria, la llamada a la trascendencia.
De la mano de D. Josep hemos sido llevados a un análisis claro de la situación actual. La secularización de nuestra sociedad, la reducción de la visión del hombre a un mero ser caduco, avanzó familia a familia, joven a joven corrompiendo las convicciones, resquebrajando la verdad que da sentido al hombre. El modo de avance global se fue produciendo en el corazón de cada hogar y, desde aquí en el corazón de cada joven. “Un lobo”-auguró Juan Bosco- “entrará en nuestros hogares”.
Antes de ayer jueves modifique este discurso al escuchar al P. Martínez Camino en la sala de prensa de la Conferencia Episcopal lanzando una fuerte demanda al Estado por la nueva ley LOE que no podía menos de recordar hoy a la luz de la citada dictadura del relativismo aplicada en caliente al ámbito educativo. La LOE relega la enseñanza de la religión a una Disposición adicional y, en concreto, la asignatura impuesta “Educación para la ciudadanía” tiene como objetivo confesado la formación de las conciencias impuesta por el sistema educativo a todos los alumnos siendo los criterios que guiarán estas enseñanzas los propios del relativismo y de la llamada ideología de género (paradigma de una ideología desestructuradora de la identidad personal). Esto constituye una lesión grave del derecho de los padres a determinar la educación moral que desean para sus hijos y significa- cito literalmente- la imposición del relativismo moral como fundamento de la conciencia.
¡Cuántos vientos de doctrina hemos conocido durante estos últimos decenios!, ¡cuántas corrientes ideológicas!, ¡cuántas modas de pensamiento!... La pequeña barca del pensamiento de muchos cristianos ha sido zarandeada a menudo por estas olas, llevada de un extremo al otro: del marxismo al liberalismo, hasta el libertinaje; del colectivismo al individualismo radical; del ateísmo a un vago misticismo religioso; del agnosticismo al sincretismo, etc. Cada día nacen nuevas sectas y se realiza lo que dice san Pablo sobre el engaño de los hombres, sobre la astucia que tiende a inducir a error. A quien tiene una fe clara se le aplica la etiqueta de fundamentalismo mientras que el relativismo, es decir, dejarse «llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina», parece ser la única actitud adecuada en los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos. (Benedicto XVI).
Hoy tenemos una noticia nueva que, frente a las viejas noticias relativistas, que arranca del deseo de relanzar con toda su fuerza la cultura cristiana para el siglo XXI. Avanzaremos respondiendo a la táctica perversa del secularismo, persona a persona, familia a familia luchando, en reflexión y acción, por mostrar y construir la verdadera dignidad del hombre sabiendo que la verdad padece, pero no perece. “Es un momento decisivo”-concluyen contundentes los obispos-“para el futuro de la Escuela Católica”.
Describiré en cinco puntos el alma de la Fundación. Será un esbozo amplio como invitación a todos aquellos que deseen conocerlo con más detalle en posteriores encuentros.
PRIMERO
Un principio fundamental. “Educatio Servanda” nace de comprender la dimensión magnífica de la dignidad personal, su auténtica medida, que ha de ser conservada en medio de ataques en las más variadas formas para posibilitar su íntegro desarrollo. Vivimos ubicados en el tiempo, testigos activos de un transcurrir de un siglo a otro, y desde este tiempo queremos trabajar lo permanente, el mayor tesoro de la persona.
¿Por qué el nombre “Educatio servanda”, “La educación que ha de ser conservada”? Comprendemos la educación como un proceso, un movimiento que hace referencia a la interioridad del hombre como lo permanente en medio de su caducidad. De esta situación interior brota como de fuente esos hábitos esa forma de vivir en plenitud que posibilita el que un hombre construya familia y tejido de esperanza en la sociedad.
“La educación constituye, ciertamente, uno de los compromisos prioritarios de la Iglesia en este tiempo marcado por heridas dolorosas pero también abierto a extraordinarias posibilidades” (cf. Juan Pablo II, 1995).
Conservar significa salvaguardar en medio del cambio aquello que constituye el núcleo de la persona, su dignidad personal. Amamos la educación porque comprendemos la grandeza de la persona y el respeto que merece. Como todo amor que se precie requiere cuidado y acción constante. Conservar algo muerto hace referencia a algo estático, “congelado” o “disecado” para su consumo o disfrute. Conservar algo vivo, esto es la educación, esto es la persona, no es una guarda celosa en el baúl de los arcanos esperando solamente que no suceda nada ni tampoco es preservar, como objeto preciado, para una estática contemplación y estéril teorización.
Conservar la educación es vivir el amor a una dignidad personal, trabajar fuerte desde el reconocimiento presente del don recibido, el don de la vida humana, en su dimensión trascendente y familiar. Conservar la educación supone un ejercicio responsable y un servicio esperanzado a la tarea que la persona tiene ayudándola a desplegarse a crecer en virtudes para darse a la sociedad, para construir familia.
Para dar un futuro a la juventud, es importante que la educación se entienda como la búsqueda del desarrollo integral y armonioso de la persona, de la maduración de la conciencia moral para discernir el bien y obrar en consecuencia, y como una atención a la dimensión espiritual del joven en crecimiento. El continente europeo tiene una gran tradición humanista que conviene conservar y cuidar pues, a lo largo de los siglos, ha transmitido los valores espirituales y morales que encuentran en las raíces cristianas su referencia fundamental y su sentido pleno. (Juan Pablo II).
La educación no es una mera formación que carga de conocimientos una pizarra en blanco transfiriéndole datos e información o, a lo más, el desarrollo de unas habilidades. El objetivo de educar es conservar y desarrollar la capacidad latente de la persona provocándola en su ser para que aflore a la superficie y el joven se adueñe de su destino. Este movimiento interior está escrito en la persona desde su creación y descubre la educación como tarea personalizada, exigente y estimulante. Padres y maestros son decisivos en esta enorme misión.
El compromiso formativo a todos los niveles y, en particular en el ámbito de colegio-universidad y tiempo libre, es el presupuesto fundamental de esta obra. Tenemos la responsabilidad de formar la mentalidad y el criterio; tenemos que educar a la persona entera lo cual no se logra con aisladas lecciones de cátedra sino desde la experiencia de pertenencia a una comunidad (familia y escuela, padre y maestro) que ofrece la ayuda adecuada para que cada cual saque lo mejor.
SEGUNDO
¿Cómo procederemos a esta “reconquista” cultural? Entrar en el corazón de la sociedad: persona y familia Lo cierto es que esta cuestión del corazón personal de la sociedad queda diluida entre los “sloganes” de un mundo posmoderno en el que prima la acción sobre la reflexión, prima la autonomía sobre la relación. El sujeto se encuentra con la imposición de un imperativo dictado conforme a los criterios de la sociedad “hazte a ti mismo” que no puede ni sabe realizar por sí sólo y que, irremediablemente, le conduce a un relativismo existencial, “yo soy yo y mis circunstancias” (Ortega). El sujeto hace lo que puede hacer en soledad, excusarse como inteligente escondite, sacudirse la responsabilidad de construir con otros para dar lo mejor de sí y finalmente, en el mejor de los casos, pedir ayuda. Se consuma la situación de naufragio en la que coexisten pequeños fragmentos de verdades pasadas que han dejado de constituir una propuesta y, en ese mar de la existencia incierta, cada sujeto se agarra a lo que puede para mal vivir.
Estamos decididos, por amor a la persona, a navegar en ese mar de incertidumbres proponiendo como verdad unitaria, faro que guía la travesía, el indicativo personal que ha de preceder a toda acción, la dimensión trascendental de la persona llamada a realizarse desde el don de sí: “soy persona creada capaz de donación para generar una civilización del amor”. Este indicativo bien fundado, puesto en relación con los otros, entonces sí, se constituye en roca firme que permite integrar la exigencia de la acción y el sentido sublime de la “autoeducación” como tarea del maestro.
La labor primera y esencial de la cultura en general, y también de toda cultura, es la educación. La educación consiste, en efecto, en ser el hombre cada vez más hombre; en que él pueda ser más y no solamente que pueda tener más; y, en consecuencia, a través de todo lo que tiene, todo lo que posee, sepa él cada vez más plenamente ser hombre. Para esto es necesario que el hombre sepa ser más no solamente con los otros, sino también para los otros. (Juan Pablo II, UNESCO, 1980).
Creemos en la dignidad personal como portadora de una verdad universal que funda una auténtica libertad. Creemos en la potencia de acción que esconde y en su capacidad de construir en común. Y esta creencia cierta se funda en la visión clara y obvia, natural y misteriosa, de la familia como lugar en el cual se forja la persona, adquiere una identidad y experimenta un crecimiento en su relación filial y fraternal. La aventura de una nueva fundación para luchar por la educación es una aventura necesaria, imprescindible, que responde a nuestra obligación de aportar todo lo posible en la elaboración del tejido de la cultura cristiana en la que el sujeto recupere su dignidad y su orden. Esta sí es una inversión segura, a corto, medio y largo plazo tan segura como la unión vital familia- persona punto de partida y de llegada del desarrollo de nuestra tarea.
La familia es insustituible en esta tarea y, por ello mismo, ámbito de obligada ayuda como un verdadero sujeto de evangelización y apostolado. Lucharemos por el derecho de los padres de escoger libremente el modelo de educación religiosa y moral de acuerdo con sus propias convicciones (cf. alusión a la última palabra de la Conferencia episcopal).
TERCERO
Buscamos la formación continua en la acción concreta conscientes de que el bien de la persona se realiza en el obrar. “Lo que puedes hacer, o sueñes que puedes hacer, empieza a hacerlo… si quieres conocerte actúa”, decía Goethe. Hay un tipo de pesimismo del que nadie habla: el de quienes se forman, se forman y se forman para no entrar nunca en la acción, ignorando que la razón de que muchos de nuestros problemas se queden sin resolver es que tenemos miedo a las acciones que podrían aportar soluciones. Tenemos miedo a la vida y preferimos la abstracción. Contra la abstracción (nadie está libre de miedos) queremos apostar por la formación en la acción y por la acción durante la formación. Nuestra apuesta por el don y la tarea que la persona humana conlleva supone una doble línea de acción. La de cuidar el don plasmado en su capacidad de amar y de desear en plenitud desde el reconocimiento de la verdad del propio ser, y la propia tarea derivada del desarrollo del don que pide aprender el ejercicio responsable de la libertad en el amor, y nos llevan a abrir un horizonte de acción familiar y social en el que cada persona pueda darse.
Hay necesidad apremiante de una formación integral de la juventud para la convivencia en la verdad y la justicia, con actitudes positivas que contribuyan a la creación y consolidación de la paz en las familias, las escuelas y la sociedad…Todos deseamos que la escuela forme ciudadanos libres, conscientes de sus deberes y de sus derechos, verdaderamente críticos y tolerantes. (texto de la conferencia episcopal emitido el pasado jueves 1 de marzo).
Vencidos los miedos para obrar, la persona se descubre capaz de desarrollarse en su libertad. El miedo entonces se instala en el sistema político imperante frágil en sus convicciones ante esas personas libres y amantes de la verdad dispuestas a dar su vida terrena por aquello que constituye lo definitivo: su vida eterna.
CUARTO
Queda reflejado en esta mesa y salón que apostamos por la unidad en un mundo de fragmentos. La peculiar visión de una sinergia entre laicos y religiosos experimentada como una riqueza singular para abordar con garantía la educación de jóvenes y familias nos concede el privilegio de un proyecto novedoso arraigado en la siempre urgente tarea educativa que nació con la persona.
Las asociaciones de padres y familias están llamadas a jugar un gran papel en un sistema educativo que forme un modo verdaderamente integral niños y jóvenes como personas y ciudadanos. (Conf. Ep.)
Este proyecto educativo buscará apoyar todas las iniciativas convergentes que ya existen para sumar fuerzas en una labor común en la construcción y, simultáneamente, ofrecer nuestra aportación específica en cada una de las parcelas citadas. Una propuesta integral unitaria que comprendemos desde cuatro dimensiones, familiar, enseñanza, tiempo libre y acción social en la que, de un modo transversal, las familias han de ser protagonistas. Nuestra misión, desde este prisma consiste en trabajar la unidad en la familia y entre las familias; unidad en las dimensiones en las que el sujeto se constituye y desarrolla; unidad en la visión de las cosas comprendiendo la realidad como camino de acción en libertad.
En todos los lugares donde viven los estudiantes, la educación debe permitirles convertirse cada día más en hombres y mujeres, "ser" cada vez más y no sólo "tener" cada vez más. La formación escolar es uno de los aspectos de la educación, pero no puede reducirse a ella. Debe reforzarse sin cesar el nexo esencial entre todos los aspectos de la educación. La unidad de la actividad educativa llevará a una unidad cada vez mayor de la personalidad y de la vida de los adolescentes. (Juan Pablo II).
“Educar en la verdad para ser libres” expresa la necesidad de abrirle al sujeto la posibilidad del encuentro con la verdad desde una sólida educación humanista y científica inspirada en la cultura cristiana. Esto conlleva, desde esa experiencia de conocimiento propio, el ejercicio de una libertad responsable ordenada al amor de Dios y del prójimo.
QUINTO
Esta unidad de ser en nuestra naturaleza de Fundación y en nuestra misión pide el trabajo fundamental de la formación sistemática en virtudes como clave de una auténtica amistad dentro del ámbito de la Fundación para ser irradiada a toda familia y cuerpo educativo que surja de ella. La responsabilidad y exigencia que inyectan las virtudes surge natural en el ámbito de la amistad con los otros y del amor por la verdad (“amicus Platon”). Sólo esta dimensión de amor apasionado forjado por las virtudes en el corazón de cada sujeto garantiza la fecundidad de la acción en medio de las exigencias que esta requiere.
El amor a la persona implica el deseo de colmar su medida sin ofuscar ninguna de sus dimensiones. La acción del amor en el amado, del educador en el educando, nunca limita, siempre dilata los horizontes. La cumbre de toda acción educativa radica en el acontecimiento de la Encarnación en el que se muestra la plenitud del hombre. He ahí la auténtica medida de la persona que se opera por las virtudes de fe, esperanza y caridad.
Nosotros, en cambio, tenemos otra medida: el Hijo de Dios, el hombre verdadero. Él es la medida del verdadero humanismo. No es «adulta» una fe que sigue las olas de la moda y la última novedad; adulta y madura es una fe profundamente arraigada en la amistad con Cristo. Esta amistad nos abre a todo lo que es bueno y nos da el criterio para discernir entre lo verdadero y lo falso, entre el engaño y la verdad. Debemos madurar esta fe adulta; debemos guiar la grey de Cristo a esta fe. Esta fe —sólo la fe— crea unidad y se realiza en la caridad. En Cristo coinciden la verdad y la caridad. En la medida en que nos acercamos a Cristo, también en nuestra vida, la verdad y la caridad se funden. (Benedicto).
Ahora si podemos comprender el vínculo indisoluble entre educación y vida. Educar es la obra de una vida. Vivir es el fruto de una educación.
Conclusión y síntesis
El clamor de hoy, agradeciendo enormemente esta respuesta generosa a nuestra llamada, se dirige a cada uno de vosotros conscientes de la responsabilidad que engendra la “malversación” de las fuerzas educativas. El amor a la persona pide responsabilidad. Cada cual responda. El objetivo de este proyecto concreto es aquilatar compromisos que, lejos del estilo de una Organización no gubernamental, generen tejido fuerte regido por un sólido carácter empresarial que nos haga eficaces en nuestra lucha coordinada por la educación y la familia.
Conviene que todos -padres, profesores, educadores y equipos de capellanía- se movilicen y trabajen juntos en favor de los jóvenes y su educación. También han de recordar que deben sostener lo que enseñan con el testimonio de su vida. En efecto, los jóvenes son sensibles al testimonio de los adultos, que para ellos son modelos. La familia sigue siendo el lugar primordial de la educación. (Juan Pablo II).
En definitiva proponemos como misión un plan de acción conjunto fundado en la persona y en la familia comprendidos como unidad en su desarrollo recíproco. “La persona lleva en su código genético la familia en cuyas venas, de modo recíproco, corre la sangre de cada persona que la constituye”. Esta díada persona y familia constituye un “tandem” fundado en la realidad trascendente del sujeto que, nacido del amor gratuito, es llamado a la donación plena de sí mismo. Nuestra visión para llevar a cabo esta tarea queda bien plasmada en este cartel: aunar todos los esfuerzos posibles dentro de la formación específica de cada uno que se acerque organizados en una estructura operativa y eficaz.
La sociedad en la que creo, por la que lucho y con la que sueño despierto, se construye en torno a profesionales preparados y honrados, gira alrededor de ciudadanos sensibles e interesados por la suerte de sus comunidades, es protagonizada por personas que, pese a las limitaciones y carencias del género humano, se resisten a vivir como marionetas”. Esta sociedad madura se asienta sobre la tripleta profesionales, ciudadanos, personas. (García Hoz).
Late ya una petición de ayuda a todos para responder a una demanda personal y social, demanda que, tratándose de la educación, se torna en urgencia en lo que se refiere a una sólida educación en valores que integre los ámbitos antes citados. Queremos acompañar a la familia en cuanto privilegiada escuela de crecimiento personal y ser acompañados por ella en cuanto garante de riqueza y equilibrio.
Agradecimientos: desde el comienzo de nuestro caminar hemos tomado como referencia de nuestro pensamiento y de nuestra propuesta de acción a un hombre cuya pasión por la familia y la juventud le convirtieron en baluarte y referencia obligada del personalismo cristiano. Karol Wojtyla, nuestro querido Juan Pablo II, Papa, confesor de la fe, filósofo, teólogo y pastor, ha ido vertebrando nuestro caminar y lo seguirá haciendo. A él cedemos también la última palabra de este discurso inaugural: “La falta de esperanza de los jóvenes está muy acentuada hoy, aunque tengan muchos anhelos. En la raíz de la pérdida de la esperanza está el intento de hacer prevalecer una antropología sin Dios y sin Cristo, dando al hombre el lugar de Dios. La verdadera educación debe partir de la verdad sobre el hombre, de la afirmación de su dignidad y de su vocación trascendente. Ver a todo joven a través de este prisma antropológico significa querer ayudarle a desarrollar lo mejor de sí mismo, para que realice, ejercitando todas sus capacidades, lo que Dios quiere de él”.
Juan Carlos Corvera Córdoba, fundador y presidente de la Fundación Educatio Servanda, centró su intervención en dar a conocer la filosofía de la incipiente institución, el modo de trabajo y los objetivos y proyectos que se quieren alcanzar y emprender. 
Su intervención se presenta a continuación, con un práctico índice de la exposición del presidente:
- Presentación. Diapositiva presentación.
- Aspectos en los que se asienta el concepto de "educación" . Diapositiva concepto.
- Los tiempos han cambiado y hay que avanzar y amoldarse a los cambios, pero los pilares sobre los que debe asentarse la educación no deben perderse. Diapositiva actualidad.
- El proceso educativo que fomenta Educatio Servanda se basa en la persona, y por eso, coordina los tres aspectos determinantes de la educación de la persona -el colegio, la familia y el tiempo libre-. Diapositiva proyecto.
- La misión para la que ha sido creada y la visión que marca el rumbo de cada acción programada. Diapositiva misión.
- El equipo que conforma la Fundación es tan importante como los proyectos. Diapositiva equipo.
- El proyecto de construir un colegio es uno de los más inmediatos y del que ya se están comenzando a dar los primeros pasos. Diapositiva primer objetivo.
- El tiempo libre por su importancia como marco de transmisión de virtudes es una de las áreas en las que trabaja Educatio Servanda. Diapositiva segundo objetivo.
- En ese impulso del tiempo libre como modo de ocio adecuado a los jóvenes se enmarcan los grupos de vinculación de adolescentes. Diapositiva tercer objetivo.
- Con el mismo propósito nacerá el aula de naturaleza proyectada. Diapositiva cuarto objetivo.
- Este quinto objetivo, programado a corto plazo, ya se encuentra materializado en sus inicios porque es esta web. Diapositiva quinto objetivo.
- Pero hay más objetivos en un período de tiempo más largo a medida que la fundación vaya creciendo y vaya cumpliendo con sus planes. Diapositiva objetivos a medio plazo.
- Conocer las posibilidades de cada persona y de cada grupo permite avanzar y mejorar en los trabajos; por eso, aquí se expone un análisis genérico de la situación de Educatio Servanda. Diapositiva situacion.
- Las despedidas suelen ser tristes, pero en este caso es sólo un "gracias" y "hasta pronto" porque esto sólo es el principio. Diapositiva despedida.
Conferencia de José Luis Restán, Director general de contenidos de la Cadena COPE, que clausuró el acto de presentación de Educatio Servanda.
Buenas tardes a todos.

Sé que os ha movido a venir el reconocimiento de un atractivo grande aunque sea incipiente de lo que hoy se nos pone aquí delante. Yo tenía mis notas y mis cosas lógicamente, pero todo ha ido variando en función de las cosas que oído esta tarde. Y me ha venido a la memoria, mientras escuchaba todo lo que aquí se decía la descripción de un panorama tremendo de una crisis profunda de civilización en la que ciertamente estamos inmersos y en la que se podría ahondar y profundizar de muchas maneras, pero a lo que yo no me voy a dedicar porque ya ha quedado claro.
Pero sí deciros que me ha venido a la memoria al recordar ese panorama y la respuesta o inicio de respuesta, inicio de una respuesta entre muchas, que significa esta fundación algo que describía y decía en una obra suya un filósofo muy famoso norteamericano, todavía vivo y ya muy mayor, MacIntyre, en un libro suyo Tras la virtud. Él describe la situación actual de nuestra cultura y de nuestra sociedad haciendo un parangón con lo que sucedía con el Imperio Romano en su momento final de decadencia final cuando los bárbaros ya desbordaban las fronteras, entraban y todo aquello estaba como cayéndose, cayéndose a pedazos, cayéndose a pedazos el orden social, la transmisión de valores, cayéndose la cultura, cayéndose a pedazos la gran tradición jurídica de Roma, la seguridad en las calles, el propio trabajo; todo esto se fue cayendo a pedazos y él dice que en aquel momento hubo muchas respuestas, hubo muchos intentos de respuestas: algunos saliendo a campo abierto y derrotando militarmente, fueron arrollados naturalmente; otros me imagino que elaboraban profundos diagnósticos, análisis de la situación e intentando trazar alguna solución; otros se aferraban a un esquema que era el del viejo orden que ya no podía seguir respondiendo; y en medio de eso surgió un hombre al que no se le ocurrió otra cosa que juntarse con otros hombres y empezó a vivir en un ámbito, primero separado porque después dio vida a muchas otras cosas y empezar a vivir juntos una nueva experiencia de comunidad entorno al gran encuentro que habían hecho con Jesucristo y la modalidad de vida que entre ellos había surgido y decidieron ponerse juntos para poder custodiar esta vida, para poder trabar todo un itinerario de construcción de su propia vida, donde la oración, el trabajo, el estudio, el servicio al otro iban tejiendo los minutos de la jornada. Estoy hablando de San Benito.
Y San Benito cuando empezó era nada, era mucho menos que los esta fundación es hoy, y fíjate sólo habéis convocado y habéis llenado este salón. San benito no llenaba este salón cuando empezó. Se fue con unos cuantos y allí empezó una experiencia de comunidad, trazó su Regla que es el fundamento de la Europa medieval y de todo el camino después de la tradición occidental, la gran Regla benedictina y de aquel trabajo entorno a aquellos hombres que se apuntaban para vivir y custodiar esa experiencia sin ningún gran plan, pues entorno a ellos empezó a juntar la gente y aquello es una auténtica obra educativa. La gente volvió a aprender a trabajar; los benedictinos volvieron a enseñar a cultivar la tierra -se había dejado de cultivar la tierra porque se perdieron estas habilidades y porque los bandidos llegaban y mataban a la gente- no se podía cosechar… y los benedictinos pusieron un orden y entorno a los monasterios surgía la ciudad, se empezaban a apiñar las casas y de ahí surgía una escuela, la gente mandaba a sus hijos a aprender a leer, se recuperaban los textos clásicos y se traducían y se estudiaban y se copiaban; se hacía un hospital donde los enfermos eran atendidos y no quedaban tirados hasta que se pudrían, etc. es decir, todas las dimensiones de la vida humana crecieron, florecieron y se ordenaron entorno a esa existencia.
Y decía MacIntyre que nosotros en esta época no estamos como aquellos romanos que esperaban a que atravesaran el Rin u otros ríos europeos más próximos a nosotros para invadirnos sino que, aunque no nos hemos dado cuenta, los bárbaros ya están dentro e incluso, dice él -no lo digo yo- ya nos gobiernan. Conste que él no hablaba de Zapatero porque él está en EE.UU. y además esto está escrito hace bastantes años, así que no pensemos que esto es de antes de ayer; como decía Miró al comenzar: todo esto tiene raíces muy profundas y de mucho tiempo.
Y decía MacIntyre -y termino con la cita- que nosotros no estamos esperando, como ha dicho algún autor contemporáneo en concreto Jean Paul Sartre, a Godoy, no estamos esperando un Godoy sino a un moderno San Benito.
Quizás, a mi me parece, a lo mejor es una casualidad o una broma de la historia o quizás de la Providencia que suele ser bromista que Benedicto XVI eligiera para su nombre sorprendiéndonos a todos este nombre un poco raro, pensando en lo que significó San Benito y en varias ocasiones ya ha hablado de esta reconstrucción que significa el resurgimiento de un tejido de comunidades cristianas capaces de custodiar esta gran tradición cristiana no sólo como una reliquia del pasado sino como un activo que debe ser encarnado de nuevo en el presente, recreado en cierto modo de nuevo en el presente respondiendo a desafíos y a circunstancias que son las del presente, es decir, efectivamente mirando a la cara los problemas como esta tarde habéis hecho aquí.
Ciertamente yo no voy a profundizar ni a ahondar mucho mas en el análisis, pero sí quisiera dar dos o tres apuntes que me han venido a la cabeza. Yo soy periodista, también soy ingeniero de caminos de esos que se encuentran según tú (refiriéndose a Juan Carlos Corvera), no sé muy bien para lo que valemos… yo lo dejó pero vamos también quiero esa profesión. Pero yo como soy periodista ahora y me dedico a eso tengo todos los tics del periodista. El periodista generalmente todo lo que ve inmediatamente lo relaciona con aquellos que le está preocupando en este momento. Yo como esta mañana estaba pensando en venir aquí esta tarde pues un par de cosas que han pasado esta mañana que he visto en la tele inmediatamente me han sugerido lo que pasaba aquí. Por ejemplo, abro el periódico y leo que en un acto que ha habido en Valencia la subdelegada de Gobierno, que no es cualquier cosa, no es un fontanero tampoco, es la subdelegada del Gobierno en un encuentro con jóvenes anima a que no tengan problema en hacer el botellón, porque ¡todos lo hicimos y no pasó nada!, dice la buena señora. Lo he visto e inmediatamente he pensado en vosotros porque es un ejemplo, si queréis banal, una anécdota de esta banalidad absoluta de la vida que caracteriza a los exponentes de nuestra cultura y de la dirección de la vida en común que nos toca en este momento.
¡No pasa nada!, es esta especia de “buenismo”, “buenismo” falso que no reconoce ningún problema ni siquiera algo tan evidente como que es una desgracia para mi que mis hijos participen en algo como un botellón, pues esta señora dice ¡todos lo hicimos, no pasa nada! Pero también he visto unas imágenes bastante impresionantes que quizás muchos de vosotros si habéis visto el telediario hoy… nos llegaban de Copenhague, la meca de una sociedad súper avanzada, absolutamente secularizada, absolutamente progresista, donde todos los experimentos sociales, de los que de alguna manera nos habló Miró al principio, ya se han asentado bien, ya sus frutos son evidentes… pues hoy y desde hace un par de noches Copenhague se ha convertido en un verdadero campo de batalla donde centenares de jóvenes y jóvenes bien alimentados, de jóvenes bien formados, en el sentido de que todos han ido a universidades o a escuelas de países absolutamente desarrollados porque eran de varios, son de Alemania, Suecia, de Dinamarca… de todos los países de alrededor, es decir, jóvenes que han tenido todas estas oportunidades y que los que, sin embargo, les falta una clave de significado y que han enfrentado en una guerrilla urbana con bombas incendiarias fabricadas en casa y ha habido cuatrocientos detenidos en la segunda noche de altercados sin parar.
E inmediatamente he pensado en esto que tenía esta tarde cuando lo he visto porque he visto esto de los bárbaros que decía MacIntyre, pero no lo digo como un insulto o un juicio a estos pobres jóvenes; lo digo como la compasión con la que Jesús miraba a las gentes y decía “están como ovejas sin pastor” porque evidentemente para educar hay que tener una hipótesis de significado, querer jugársela frente a la libertad del otro; hace falta esto y esto ¿quién lo quiere hacer en nuestras sociedades occidentales ya?
Primero habría que tener esa hipótesis de significado, cosa que ha matado el relativismo.
Segundo haría falta el mínimo valor para ponerlo en juego, si no tenemos valor para ponerlo en juego frente a nuestros hijos, frente a nuestros compañeros, frente a nuestros conciudadanos, porque sólo les decimos lo que quiere oír, como pasa ahora mismo en nuestro país, entonces no hay educación.
Y entonces la pregunta que surge, que ya la han formulado varias personas que han pasado, es ¿qué hacer?
Estaba la posibilidad de la desesperación, de la rabia, de la acomodación y está la posibilidad de San Benito. Está la posibilidad de no quejarse tanto y empezar a construir; en juntarse con otros para custodiar lo más precioso que tenemos; esta hipótesis de significado positivo de la vida que nos ha dado encuentro cristiano y que se custodia en el seno de la Iglesia. Ponerlo en juego, poner en juego su creatividad, su capacidad cultural, su capacidad de construcción, me parece que lo que esta fundación significa en sus primeros pasos es justamente esto.
Además quisiera decir otra cosa, la educación sólo es posible aliada con la libertad, con la libertad en todos los sentidos. Primero, con la libertad social por eso no hay educación, entre otras cosas. La crisis de la educación tiene como pareja de baile el estatalismo como han dejado bien claro los obispos en su último documento del jueves pasado. El estatalismo, esa concepción del Estado que se considera a sí mismo el que tiene que educar, que modelar las conciencias, el que tiene que generar buenos ciudadanos, ésta y la consiguiente hostilidad a la iniciativa de la educación, es la pareja de baile del fracaso educativo de Occidente en este momento. Entonces hay que reclamar, hay que movilizarse, hay que estar en una lucha político - social por conseguir este espacio de libertad evidentemente ahora no solo la libertad que el Estado debe proveer para todos, es también la libertad de quienes se ponen en juego, que no se quedan en la retaguardia sino que ponen en marcha, aquellos que se sienten llamados a hacer. No educa sólo quien quiere; educa quien puede, es decir, también esa crisis brutal entre la juventud de Turín en la época en la que apareció un señor que se llamaba Juan Bosco, al que por cierto para poner en marcha su iniciativa no se lo pusieron nada fácil, empezando por los curas de Turín que le hicieron la vida imposibles todo lo que pudieron, pero Juan Bosco tenía ese don, tenía ese carisma, tenía esa capacidad de hablar al corazón de los jóvenes, de educarlos y de acompañarlos y generó toda una tradición educativa que dio lugar a una de esas grandes órdenes educativas que son los salesianos.
Entonces, allí donde surge esta planta, planta incipiente donde alguien que se siente llamado y con capacidad, con gusto para educar tenemos que felicitarlo, tenemos que cuidarlo, tenemos que acompañarlo.
Yo he tenido la fortuna de ver ya crecer varias aventuras educativas análogas, similares en su gestación, a lo que hoy he visto esta tarde y creo que una responsabilidades, desde luego, de la sociedad, también de la Iglesia, es acompañar este crecimiento y sostenerlo. Por eso, desde la distancia que da que soy una persona que está fuera, que ha conocido porque se han acercado a mi alguno de los responsables de la Fundación os digo con auténtica libertad que os invito con auténtica libertad y cordialidad a que, dentro de vuestras posibilidades, ayudéis, secundéis este camino. No basta para educar con un magnífico sistema educativo, que además no lo tenemos ni lo tendremos durante años, en todo caso aunque lo tuviéramos no basta para educar con tener excelentes instituciones, algunas las tenemos y Dios mío, es duro esto que voy a decir, a veces uno se pregunta ¿dónde están? ¿qué hacen? ¿a qué se dedican?, y no digo más. No basta si no existe esa pasión del educador, esta pasión de enfrentarse cara a cara con el camino , con la libertas, con el deseo profundo y verdadero del corazón de cada uno de los niños, jóvenes y adultos, porque la educación no va sólo dirigida a los jóvenes y a los niños, es una tarea permanente.
En este bullir de iniciativas, de respuestas a la crisis que estamos viviendo y siempre pienso una cosa: toda está muy bien, nada sobra, no sobra la movilización en la calle, no sobran los análisis agudos , no sobran los discursos, todo esto es necesario, pero todo lo que no se transforma en educación y, esto lo digo incluso en la vida pastoral de la Iglesia, todo lo que no se transforma en educación, es decir, en herramienta que permite a la persona modelar su mentalidad, su personalidad, fortalecer su libertad y su razón y ponerse en marcha, todo lo que no se traduce en eso a la larga es un fuego de artificio: muy bonito cuando sube, pero luego desaparece, no cambia. San Benito fue educador, si solamente hubiera hecho un discurso sobre la educación no habría cambiado el rostro de Europa como ciertamente lo cambió.
Entonces no tengo más que decir, nada más que participo con absoluta simpatía de este camino y me voy a permitir discrepar afectuosamente de la última frese que has dicho (refiriéndose a Juan Carlos Corvera), cuando has dicho que “el éxito sólo está delante que el trabajo en el diccionario”; entiendo perfectamente lo que has dicho y estoy totalmente de acuerdo, pero hay un sexito que ya está incluso antes de todo: el camino largo y fatigoso que os espera, porque todo lo gran de necesita un itinerario, un camino una salida, pero hay un éxito que ya está y es el éxito de haber puesto en marcha, de haber traducido en obra la que fe que habéis recibido y que habéis vivido. Es verdad que dice el apóstol Santiago que una fe son obras es una fe muerta. Vuestra ge ha puesto en marcha ya una obra porque ya es educación lo que estamos haciendo ahora, ya esto sirve, ya esto ayuda al camino personal de todos los que estamos aquí. Pero también diría que igual que la fe sin obras es una fe muerta, una obra sin fe tarde o temprano se agosta, se seca, se pudre, se vuelve violenta.
Simplemente os deseo que tengáis un camino, que será fatigoso, pero lleno de satisfacción profunda porque no hay mayor satisfacción que ver florecer lo humano que sólo esto ya es la maravilla de las maravillas del mundo en el que nos encontramos hoy. Os deseo esto y os deseo que lo hagáis en compañía de la Iglesia para que esa sabia nutricia que hace que la obra se refresque, que hace que el fracaso no nos hunda, que hace que la duración en el tiempo y las dificultades no nos vuelvan pesimistas no os falta nunca en este paso.
Muchísimas gracias.









