“Id, avisad a mis hermanos, que vayan a Galilea; allí me verán”

Mt 28,10

Desde que Educatio Servanda se hiciera cargo de esta instalación, esta frase resume el espíritu que inspira todas sus actividades: el descanso, el encuentro con los demás, y con el Señor. Él preside Galilea. De ahí el nombre de esta casa, sita en Aguadulce (Almería), que propone a familias, comunidad escolar y tejido social un lugar de descanso y recreo alineado con los fines y medios de Educatio Servanda.

Gracias a este enfoque y a la diversidad de sus instalaciones, por Galilea pasaron más de 1.000 visitantes en 2015, los cuales, unidos a los otros 1.000 que ya lo hicieran un año antes, tuvieron ocasión de dar testimonio de su experiencia, a través de los mensajes escritos que dejaron en el libro de visitas de la casa.

¿Qué es Galilea?

Un lugar de APRENDIZAJE donde ofrecer durante el curso a los escolares de la zona, una instalación de aire libre con o sin programas, y ofertas que pongan en valor el poder pedagógico del juego y la autoeducación para fortalecer los hábitos y fomentar las virtudes.

 

Un lugar de ENCUENTRO que, por su enclave, sus instalaciones, su recinto privado y su configuración, resulta ideal para recibir grupos de jóvenes, campamentos, convivencias de movimientos y parroquias que quieran huir de entornos consumistas y del ocio como mero entretenimiento.

 

Un lugar de DESCANSO para continuar en vacaciones el proyecto familiar, disfrutar a pie de playa, y donde equilibrar la vida privada en familia, así como la relación con otras familias cristianas.

 

Un lugar de ORACIÓN, de encuentro con Jesús, y, en consecuencia, un lugar apropiado para retiros, ejercicios espirituales enfocados hacia grupos, y actividades que requieren silencio y donde todo el entorno nos habla de la presencia del Señor.

 

En definitiva, un lugar para relanzar la Misión personal y colectiva. Porque fue también a orillas del mar de Galilea donde Jesús, después de encontrarse con sus discípulos, antes de subir definitivamente al Padre, les dio el envío de la evangelización y su promesa de acompañamiento

Nuestro capital humano:  atención, familiaridad y cercanía

El personal de Galilea es una prueba tangible del espíritu de la casa. Su buen hacer en la gestión y, en especial entre fogones, busca que quienes nos visitan, se sientan en cada estancia, como en su hogar, es decir cubiertos de atención, familiaridad y cercanía.

 

Para avanzar en este objetivo durante este año, durante 2015 pudimos contar con la presencia permanente en Galilea de Álvaro Magén, que ya colaborase como voluntario el año anterior; la suya fue una valiosa aportación para consolidar ese servicio amable y cercano que identifica a Galilea.

 

De igual manera, quisimos que el voluntariado adquiriese mayor protagonismo, si cabe, que el año anterior. En esta dirección, acogimos la colaboración de 16 personas que, a lo largo del año, pero en especial, durante el periodo estival, contribuyeran a la feliz estancia de nuestros visitantes.

 

Es un hecho que, sin ellos la misión de nuestro centro no sería posible; a través de tareas, como el cuidado del jardín, actividades infantiles, servicio de comedor, cocina, limpieza y reparaciones, pero ante todo, con su ejemplo, han dado un extraordinario testimonio de su vocación de servicio a los demás.