Lo dijimos en nuestros orígenes y lo seguimos diciendo una década después: queremos cambiar el mundo. La falta de identidad y el relativismo están dañando profundamente los resortes de nuestra sociedad. No podemos permanecer pasivos ante esta realidad. De ahí que creamos urgente revertir la situación, pero para ello hay que intervenir desde la raíz, en los verdaderos motores del cambio, en las personas, en su educación.

 

Nuestra educación se fundamenta en la sólida roca de Cristo. Es Él quien da a cada hombre su verdadera plenitud. Si conseguimos que nuestros alumnos y sus familias sean personas de fe -y en esa tarea nos encontramos- el mundo mejorará. “Buscad primero el Reino de Dios, y todo lo demás os será dado” (Mt 6-33).

 

Si permanecemos, como hasta ahora, unidos y firmes en la fe y logramos, con la ayuda de Dios, que esa misma firmeza vaya consolidando el crecimiento de nuestros alumnos, todo lo demás, todo lo bueno, vendrá solo; se convertirán en ciudadanos responsables, generosos, solidarios, participativos, críticos, emprendedores, valientes. Serán honestos, no querrán engañar. No buscarán sólo el enriquecimiento y el máximo beneficio a cualquier coste, sino el máximo bien. Se convertirán en padres y madres de familia responsables, y en trabajadores o empresarios que sabrán poner en el centro de su labor a la persona en todas sus dimensiones. Y lo más importante, lo que todos queremos para nuestros hijos: lo harán siendo felices y viviendo una vida plena. La plenitud que sólo Dios puede dar. La tarea es ardua y el ambiente social no acompaña… y nuestro número es lo de menos. Pero -no lo olvidemos- los apóstoles eran doce. Y cambiaron para siempre la Historia de la Humanidad predicando el mensaje de Cristo.

 

Por todo ello, debemos erigirnos en apóstoles. “No tengáis miedo” fue su primer mensaje como Papa y uno de los más repetidos por Juan Pablo II, nuestro santo patrón: ”Volad a gran altura. Proponeos metas dignas de los Hijos de Dios”. Eso es lo que nos proponemos: una gran meta, conseguir volar a gran altura. No para adquirir más prestigio o mayor posición social, sino porque estamos convencidos de que esto es lo mejor que podemos hacer, no sólo por nosotros, sino sobre todo por nuestros hijos.

Memoria Anual 2016

La Fundación Educatio Servanda publica cada mes de enero su memoria anual. En ella se recogen, tanto aquellos aspectos destacados que han jalonado el año natural anterior -cifras, estadísticas, nuevas obras…-como las actividades más representativas realizadas por la Fundación y las diferentes obras que le dan cauce en las áreas de Familia, Enseñanza, Tiempo Libre y Presencia Pública.